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COMUNIÓN ENTRE NATUROPATÍA DIATÉSICA Y AYURVEDA.

2022-07-04, SONIA LOZANO
 
Hará unos 5000 años, los rhisis o sabios , formularon una teoría con la cual pretendían explicar las fases de cambio que se sucedían en la vida para ayudar a pasarlas de la mejor manera posible.
 
 
Estos antiguos filósofos comenzaron con la premisa de que el cambio ocurre de una manera ordenada y previsible. Así establecieron una serie de leyes denominadas de la naturaleza. Entre ellas se fijaban en una que viene a decir lo que más tarde los herméticos titulaban “Como es arriba es abajo”. En base a esta, establecían que había tres estaciones, la naturaleza se comportaba en función a ellas y los seres humanos son una parte más de la naturaleza y por lo tanto supeditados a sus cambios
         Otra de sus leyes, la de Evolución, exige que estas premisas tengan que ir cambiando en función de las diferencias que se produzcan en la naturaleza y el entorno. Cuando este sistema pasó a China se desarrolló una teoría en base a los elementos y los ciclos de vida y muerte de estos, la base de la MTC.
Observaron que el crecimiento y desarrollo de los seres humanos también tenía lugar de una forma orgánica y ordenada: es decir desde la etapa de bebé a la infancia, a la adolescencia, a la edad adulta y a la vejez (sin la connotación negativa que ponemos ahora sino más bien implicando la serenidad de la sabiduría). La psicología personal también parecía seguir patrones constantes. Los chinos formularon la teoría del cambio y la llamaron “Teoría de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones”. En su forma más abstracta esta teoría postula que todo cambio ocurre en cinco fases. Cada fase está asociada con un determinado elemento de la naturaleza: madera, fuego, tierra, aire o metal y agua. 

Esa misma teoría se desplazó hacia Grecia y postuló nuevos nombres para los mismos elementos, que según los occidentales son: sólido, líquido, gaseoso, entropía (cambio en las sustancias) y campo. 
Así, de una u otra manera, estamos hablando de lo mismo ya que en el ayurveda no cambian más que los nombres:
Sólido se cambia por tierra porque como gunas tiene la torpeza y la pesadez, igual que el olfato.
Líquido se cambia por agua y se acompaña del sentido del gusto porque para saborear necesitamos la humedad en la boca.
Gaseoso se cambia por aire, que no puede percibirse más que por su sentido: el tacto; lo que también ocurre con muchas cosas que no son perceptibles más que por este sentido.
Entropía se cambia por fuego, el trasmutador, el que cambia y modifica las sustancias. Como sentido necesita a los ojos pues también ellos necesitan la termografía para ver (algunos reptiles) o la luz (personas).
El campo de los occidentales se denomina éter o posibilidades para que surjan todos los demás. Igual que el oído, que está vacío y así es necesario para que el aire pueda vibrar y crear sonidos.
 Por lo tanto, dependiendo de los nombres, podemos estar hablando del ciclo ayurvédico, del de la medicina tradicional china o del de la naturopatía diatésica que, partiendo de la misma base, encuentran cada uno su propia forma de gestionar el equilibrio.
 
 CÓMO EMPIEZA TODO...

El proceso empieza con la inspiración original, en el mundo de las ideas. En esa fase el sueño u objetivo en cuestión es aún amorfa, plástica y sin embargo posee una gran energía básica en estado bruto que reconoce la necesidad e inspira el cambio. Se identificaría con el estado fuego.
El ciclo avanza hacia un estado más sólido, más asentado, en el cual la idea empieza a tomar forma como realidad perceptible, dispone de barreras y de límites, pero a su vez tiene aún posibilidades de mutación. Esa fase se llama tierra.
 A partir de ella el proceso avanza hacia su forma más evolucionada, densa y material, el denominado metal. El estado metálico sugiere la mayor condensación, en el cual la idea arraiga en el mundo material. La cosa en cuestión nace. Es real, emite y recibe información permitiendo una transformación en ese intercambio iónico.
El proceso continúa hacia el agua, su punto más flexible y perdurable. Significa la continuidad del cambio hacia un objetivo concreto, porque el agua siempre está fluyendo hacia el mar. Pero no de una manera rígida: ante un obstáculo cambia su curso a la vez que continúa tratando de recuperar su trazado original.
Por fin el proceso evolutivo entra en la fase de la madera, en el cual vemos los frutos del sueño. Aquí la inspiración original ha pasado el desarrollo necesario para producir recompensas. Madera significa la culminación del ciclo, porque la madera no sólo da fruto, sino que también fertiliza el suelo con sus hojas, semillas, y frutos no consumidos, para enriquecer el suelo y comenzar de nuevo el proceso de regeneración.
 
Es en la importancia de estos ciclos donde cada técnica busca la fortaleza mayor, la fórmula para reforzar el resto del organismo y para ello, posteriormente, cada una evolucionará con su propio sistema de equilibrio creando, descubriendo, redescubriendo y usando técnicas distintas.
 
 

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