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EL INTESTINO DELGADO: MAS DE UN SINTOMA

2023-01-10, Sonia Lozano
No identificar adecuadamente la comida que debemos ingerir o los sabores que necesita en cada momento nuestro organismo son causas que pueden llegar a alterar nuestro intestino delgado al recibir de manera desequilibrada los jugos y enzimas necesarios para cada nutriente. Y todo esto comienza nada más pasar el bolo alimenticio al duodeno. 
El paso del estómago al intestino delgado se realiza a través de la válvula píloro. Esta válvula está rodeada por unos tipos de bacterias a un lado y otros diferentes al otro, convirtiéndose en la “puerta” por la que se comunican, pero deben hacerlo dentro de unas determinadas proporciones para no alterar el tejido contrario. Conseguir esto es difícil, especialmente cuando obligamos al digestivo a multiplicar sus jugos para poder digerir productos o mezclas inadecuadas para cada cual. Y es que no todo el mundo puede definir como alimento sano a lo mismo que el vecino de al lado.
El intestino delgado, es pues la sede para miles de colonias de diferentes bacterias que se alteran con facilidad y que no deben tener unas por encima de las otras así que es una especie de ONU condenada a llevarse bien si pretende no enfermar de manera propia o trasladar el problema a otro órgano. Lo cual no es fácil.
Es un tubo surcado por anillos concéntricos que se denominan válvulas conniventes y se emplean para generar moco. En el duodeno y el yeyuno hay un total de unas 800 ó 900 válvulas conniventes cuyas funciones van desde usar ese moco para mezclar con el bolo alimenticio a dirigir el movimiento peristáltico o ayudar a las diferentes colonias a encontrar el ph necesario para cada una. Reforzar estas válvulas va a depender de la cantidad de saliva que baje con la alimentación por lo que recomendamos plantas sialagogas. 
Lo que más recordamos del colegio es que tiene entre 7 y 8 metros de largo y que es la pieza clave para la absorción. Esto es así gracias a los enterocitos que forman parte de las vellosidades. Esta absorción se alimenta o vuelca en la sangre ya que hay un vaso hemolinfático en cada vellosidad convirtiendo el intestino en el centro más importante de importación y exportación de nutrientes del organismo. 

¿Cómo se gestiona?

Todo esto se puede alterar por flacidez, falta de motilidad por mala colocación de los órganos (debido a gases o mal movimiento diafragmático por ejemplo), una mala respiración que impida el continuo fluir de la sangre hasta estos capilares tan pequeños, obstrucción de ellos por grasa o líquido gelificado, malas posturas de las últimas dorsales y las lumbares, nutrición errónea (y, como hemos dicho, no siempre errónea es lo que pensamos o nos dicen que es mala), no comer a las horas adecuadas obligando al digestivo a producir ácidos y jugos a destiempo, alteraciones nerviosas, obsesiones, exceso de ideas (en naturopatía llamamos al intestino delgado el segundo cerebro) y una larga lista de posibilidades más. Por eso, los tratamientos deben pasar por valorar sobre todo la gola que pertenece a esa área (iridología) para poder definir si es más importante la columna, los nervios o la nutrición. El masaje reflexológico es principalmente la herramienta de valoración de contraste ya que nos permite identificar dónde se está perdiendo más energía en ese momento.

¿Cómo ayudar a esta víscera?

Este intestino también tiene sus propias glándulas (principalmente las Brunner) para producir y secretar moco y sustancias alcalinas que combatan la acidez de los jugos digestivos. El zumo de limón, caliente y ensalivado, el agua con miel y canela o el yogur de leche de cabra con nuez moscada son buenas herramientas para ayudar a que esa secreción sea proporcional a la cantidad de bolo y sustancias volcadas, principalmente en el duodeno, como la secreción pancreática, otras enzimas para degradar las sustancias (amilasa que continua el trabajo de la ptialina y el almidón, la lipasa que emplea las bilis para emulsionar el glicerol, los ácidos grasos etc) o el líquido con ph de 8 que se emplea en neutralizar la acidez del contenido recién llegado del estómago o de regular el ph obtenido con las bilis, producidas en el hepatocito, es decir, en la célula  hepática, donde, por diferentes conductos, llega a la vesícula, que la almacena para verter más tarde en el duodeno. 
                    Aproximadamente se produce un litro de bilis diario, y gran parte de ella se recicla, porque se absorbe a nivel intestinal. Constituyendo la que se llama el círculo enterohepático. La bilis sale de la vesícula biliar, por acción de la  hormona histoquinina, que se segrega a nivel de intestino delgado. 
                    Las bilis tienen unas sustancias para disminuir la tensión superficial de los triglicéridos, lo que junto con la lipasa pancreática favorece la absorción. Estas sustancias se llaman agentes tensoactivos y son el colesterol, la mucina, los ácidos biliares y la lecitina.Por eso, la lecitina de soja puede ser una ayuda. Pero recordemos no sobresaturar de "buenos alimentos" el organismo. 

 

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