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DOLOR DE CABEZA: ¡¡¡¡¡S.O.S. EN NATUROPATIA!!!!! PARTE IV

2022-02-14, Sonia Lozano
En naturopatía, decir dolor de cabeza, es lo mismo que decir síntoma de algo más. Ya hemos hablado de los orígenes digestivos, menstruales, cervicales, nasales, vesicales, de enfriamiento o de circulación, pero hay alguno más:
 
Y es que no podemos olvidarnos de los problemas emocionales, aquellos en los que dar muchas vueltas a un tema, nos da “dolor de cabeza”. Y la intensidad que ponemos en las situaciones (a veces reales y a veces porque queremos adelantarnos a los acontecimientos y nos montamos la película mental), que llega a desgastarnos, también nos termina provocando un desgaste, una alteración que hace que nuestro cuerpo nos frene con distintos síntomas cada vez más incapacitantes; ¿uno de ellos?… ¡Premio!: ¡el dolor de cabeza!
Y es que, como decíamos, rara vez podemos encontrar en el iris una marca de dolor en cabeza sino más bien una serie de marcas que nos terminan relacionando las distintas razones que tiene nuestro cuerpo para generar este tipo de aviso. En este caso, vamos con las marcas de distintos colores ya que nos determinan los procesos emocionales sobre los que el cuerpo pide ayuda. Y empezamos por los colores que van de cabeza a digestivo.
Por eso, la indigestión mental existe  y es causa de esos dolores de cabeza que achacamos a “los nervios”. Sí que es cierto que tiene mucho que ver con los nervios, pero también con el sistema hormonal y la producción de unas hormonas en perjuicio de otras, ya que en naturopatía asociamos los procesos emocionales a la suma de residuos nerviosos con residuos hormonales y en función de la cantidad de problemas valoramos más las hormonas y la intensidad se la relacionamos con la parte nerviosa; pero, en cualquier caso, es la suma de ambas la que puede y nos altera emocionalmente, no por separado. 
 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Esto nos lleva distintas actuaciones como la búsqueda de tranquilidad (si tenemos un proceso incapacitante tenemos a su vez una excusa para estar tranquilos y aislarnos hasta que podamos gestionar el problema), la búsqueda de determinados alimentos por su sabor  el uso de la respiración consciente, la música o de estímulos sensitivos que nos acerquen a nuestro auténtico ritmo serán herramientas muy efectivas.
Sin embargo, la toma de estimulantes como la guaraná o el ginseng, el uso del café con limón o de medicamentos que nos permitan seguir el ritmo… todos ellos tienen la particularidad de que atacan muy bien el síntoma, pero a la vez agravan el problema ya que se ha huido de lo que el cuerpo estaba pidiendo: centrarse, calma, reducir importancia y cargazón al sistema nervioso y hormonal. Que nos veamos con más fuerzas no significa que hayamos aprendido cómo usarlas en nuestro beneficio. Y aquí vuelve a entrar la cabeza diciéndonos cómo tenemos que usarlas en nuestro contra (vamos a solucionar esto que me preocupa), así que, muy importante, cambiar los patrones y prestar atención a lo que pasa y para en qué tenemos que usar esa nueva energía (vamos a mejorar lo que realmente debo hacer por mí, y lo que sobre o ya no necesite, se lo dedicaré en su justa medida -y, por favor, que sea para algo útil-, a lo que pueda participar del proceso que me preocupaba).
 
 
 

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