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EL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO

2024-06-19, Sonia Lozano
          La determinación del sexo se produce en el momento en que se une el espermatozoide y el óvulo, siendo el espermatozoide el único en poder otorgar la diferencia, ya que es el portador del cromosoma Y.
         La mujer siempre aporta el cromosoma X. De esta forma, una mujer tiene 2 cromosomas X y libera 1 en el óvulo (por lo tanto, siempre X). Un espermatozoide, por el contrario, dispone de una X y una Y. Si el espermatozoide es portador de un cromosoma X, el resultado será de nuevo XX y por lo tanto mujer. Si, por el contrario, estamos ante un cromosoma Y, la mezcla dará XY y por lo tanto estaremos hablando de un aparato reproductor masculino. Valga esto para reivindicar en antiguas culturas (no del todo erradicadas a día de hoy) donde se repudiaba a la mujer por su incapacidad de "dar al marido" varones: señores, la culpa es sólo suya.
         A partir de ahí, los órganos reproductores van a tener una relación absoluta con las hormonas. En el caso masculino diferenciamos entre partes internas y partes externas.

        Partes del aparato reproductor masculino

          Los testículos o gónadas masculinas, son donde se encuentran las células sexuales masculinas; el epidídimo, es la estructura adosada al testículo en forma de coma, donde llegan los  tubos seminíferos originados en los testículos y se almacenan los espermatozoides. De ahí, los conductos deferentes, son unos tubos que conducen los espermatozoides desde cada epidídimo hasta la vesícula seminal, bolsa donde se almacenan estos espermatozoides y se forman el resto de sustancias que conforman el esperma, A través de los conductos eyaculadores que desembocan en la uretra (tubo que atraviesa la próstata y recorre el interior del pene), durante la eyaculación saldría este esperma ya al exterior. El semen es el líquido que se elimina a través de la eyaculación y sólo una décima parte son espermatozoides, el resto son secreciones. La erección se produce por un estímulo de acoplo de sangre en el tejido eréctil del pene mediante una dilatación de arterias y una contracción de venas. El tejido se llena de sangre y el pene se levanta como respuesta al deseo sexual. Dicho de esta manera, la musculatura, la circulación y la orden nerviosa son factores a valorar antes de ir directamente a valorar una impotencia.

Cómo funciona

         Todo este funcionamiento comienza de manera intermitente pero continuada hacia los ocho años, por estímulo hipofisiario, que a su vez recibe la orden del hipotálamo una vez establecidas las necesidades hormonales del individuo.
         La hipófisis produce dos hormonas, la estimulante de la foliculina o FSH, que provoca la formación de espermatozoides y la luteinizante o LH, que induce la secreción de hormonas sexuales masculinas andrógenas, entre las que se encuentra la testosterona como más importante en la producción masculina y responsable de los caracteres sexuales secundarios: forma del esqueleto, mayor desarrollo muscular, distribución específica de la grasa corporal, desarrollo y distribución característica del vello, predisposición a la calvicie, etc.
         Tanto la espermatogénesis (formación de espermatozoides o gametos masculinos), como la producción de testosterona, son constantes a lo largo de la vida y no tiene variaciones cíclicas aunque hay muchos factores que pueden influir en su atasco, desde alimentarios a traumáticos pasando por circulatorios, nerviosos, emocionales o psicológicos como principales pero no únicos. 
         La producción de espermatozoides, se realizan en unas estructuras en forma de tubitos, los llamados seminíferos, en el interior de los testículos. Ahí están las células intersticiales que producen la testosterona. Por medio de la hormona estimulante de la foliculina o FSH, los tubos seminíferos se dividen  y aparece el espermatocito primario, que se divide a su vez para formar secundarios, cada uno de los cuales se divide a su vez, para dar finalmente cuatro, que contienen la mitad de cromosomas de las células del organismo. A su vez estas se transformaran en espermatozoides maduros, que pueden permanecer fértiles en las vías genitales del hombre durante 15 días. Si no se eyacula, degeneran y se reemplazan por otros nuevos. En  la próstata hay una secreción para neutralizar la acidez de la vagina permitiendo la supervivencia de los espermatozoides. Las  glándulas bulbouretrales o de Cowper, están a ambos lados de la uretra, por debajo de la próstata, y produce un líquido que neutraliza la acidez uretral originada por el paso de la orina, lubrificando el conducto. Su secreción se produce inmediatamente antes de la eyaculación. 
 

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