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ANATOMIA DE LA AUDICIÓN

2024-01-26, Sonia Lozano
        La audición depende principalmente del oído y sus componentes, pero en naturopatía lo tenemos que relacionar también con el sistema nervioso parasimpático, concretamente con los pares craneales 5 (trigémino), 7 (facial) y 10 (vagotónico) pues son responsables de su inervación.
         El oído, en sí mismo, contiene los receptores de dos tipos distintos de función: auditiva (la propia de oír) y vestibular (responsable del equilibrio). Físicamente, se divide en tres partes: 
         El oído externo comprende el conducto auditivo externo que se origina en la oreja y se dirige hacia el interior del cráneo hasta la membrana timpánica. El oído medio es una cavidad con aire localizada en el interior del hueso temporal que comunica con la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio y permite el mantenimiento de equilibrio de presión a los lados de la membrana timpánica y contiene una cadena ósea formada por tres huesos: martillo, unido al tímpano y al siguiente hueso, el yunque y por último el estribo que conecta con la ventana oval. 
Por último, está el oído interno o laberinto que contiene los órganos del equilibrio y la cóclea o caracol, el órgano principal de la audición que consta de una porción ósea, tiene forma de tubo enrollado, y otra membranosa. El interior se halla dividido en su longitud por dos membranas que originan tres cámaras: la cámara superior o vestibular, la inferior o timpánica y una tercera cámara, que se sitúa entre las dos anteriores y es independiente y con un líquido denominado endolinfa. Sobre estas membranas está el órgano de Corti que contiene los receptores para la audición. 
         Los conductos semicirculares representan la parte no auditiva del oído interno y se relacionan con el equilibrio.

         Conocidas sus partes: ¿cómo funciona?

         Las ondas sonoras, vibraciones de moléculas de aire, son recogidas por el pabellón de la oreja y conducidas hacia el conducto auditivo externo. Al llegar a la membrana timpánica se inicia la vibración que mueve las cadenas de huesos del oído medio. Así se amplían y se transmiten hasta la ventana oval donde el estribo se desplaza hacia delante y atrás. La vibración recorre las cámaras del caracol y el movimiento de la endolinfa estimula a los receptores del órgano de Corti, que convierten el movimiento en impulsos eléctricos. El impulso nervioso originado es transmitido por la rama coclear del nervio auditivo hasta los centros de audición localizados en los lóbulos temporales de la corteza cerebral.
         La apreciación del tono de una nota depende del desplazamiento que sufre una de las membranas al llegar la onda vibratoria al llegar a las cámaras del caracol. Como curiosidad: el oído humano puede oír notas cuya frecuencia oscila entre 20 y 20.000 vibraciones por segundo. 

         Y el equilibrio: ¿cómo funciona?

         Los conductos semicirculares tienen una dilatación en uno de los extremos que tienen las células receptoras y se estimulan mecánicamente cuando iniciamos o detenemos los movimientos de rotación de cabeza. Los extremos de los tres conductos se abren en una porción común que tiene las células receptoras que se estimulan con los cambios de posición de la cabeza. 
         Los movimientos de la cabeza desplazan a la endolinfa y ello estimula las células receptoras. La información es transportada por las fibras vestibulares del nervio auditivo hasta centros del cerebro y médula espinal, lo que también debemos relacionar con reflexología o iridología.
         A partir de aquí se inician movimientos musculares reflejos de los músculos de ojos, cabeza, cuello y extremidades para adaptar la postura. Los movimientos de los ojos al modificar la postura de la cabeza evitan el desplazamiento excesivo de la imagen sobre las retinas. En la rotación de cabeza los ojos realizan un movimiento lento en dirección opuesta a la rotación y a continuación retornan rápidamente a la posición normal. Ese movimiento se llama nistagmo y continua unos segundos después de haber cesado la rotación. 
 
 

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