La Homeopatía suele ser tachada por los métodos alópatas, como sugestión y pseudomedicina (cuando no se pretende herir al homeópata) y de engaño, charlatanería y otras cosas peores cuando la mentalidad crítica alópata desea desprestigiarla sin paliativos. Pero es mucho más complejo que eso.
Y sin embargo, con todos sus misterios a cuestas, supone una forma de enfocar los procesos anormales en el individuo, en los que el no dañar y ayudar en lo posible está siempre presente. Ayudar a la Unidad de la persona.
La homeopatía y el principio de similitud: tratar a la persona como un todo
Y en esa búsqueda de la Unidad se integra un individuo que no permite ser separado en partes, que reclama ser tratado como un todo de su disarmonía tanto consciente como inconsciente. El resultado, pues, no es otro que la búsqueda de uno mismo.
No es raro, pues, que los alópatas, encuentren en la homeopatía un campo no-científico, pero olvidan que lo que un laboratorio demuestra otro muy bien puede decir lo contrario valorando que las circunstancias cambiantes alteran resultados por lo que en el caso de las diferencias entre una persona y otra demuestran que un mismo medicamento no funciona igual en una que en otra. La homeopatía parte de esa diferenciación para acercar el remedio más similar a cada caso personal ya que su principio básico es que lo similar cura lo similar (similia similibus curentur). La ciencia sólo cuenta por válido aquello cuya efectividad pueda ser medible y demostrable, a pesar de las miles de cosas que pueden sorprendernos en el día a día, provocando reacciones y que no sabemos cómo o porqué suceden. El mundo sensible, el vibracional y el subjetivo existen y afectan por lo que la necesidad de técnicas que ayuden no se va a basar en datos contrastables sino en buscar la forma sensible, vibracional y subjetiva de sintonizar con el proceso para poder cambiarlo.
El cambio de mentalidad que la homeopatía exige
Estos puntos pueden parecer absurdos en su mayoría pero el cambio paradigmático que se está dando hoy en día, sólo es posible comprenderlo si se comprenden a su vez las leyes del cambio permanente (un exceso de noche trae el día, un exceso de frío trae calor, etc...) y de la Unidad subyacente entre ambos polos.
El homeópata no necesita ser médico: la disarmonía no tiene nombre clínico
Desde este punto de vista, no es extraño el rechazo médico y justifica el hecho de que para ser homeópata no es preciso ser médico ya que un médico necesita un diagnóstico de enfermedad (darle un nombre) para poder tratar un proceso, pero una persona está en disarmonía porque sus presupuestos físicos y psíquicos no "cuadran", ningún medicamento farmacológico puede tratarlo, ni ninguna enfermedad darle nombre (al menos de momento), porque en cada individuo la respuesta de la disarmonía es siempre diferente e incluso lo es de un día para otro (y, estrictamente hablando, de un instante a otro).
Materia cuántica y diferencias individuales: por qué el mismo remedio no funciona igual en dos personas
Sin embargo, si tenemos en cuenta que la "materia" cuántica es simultáneamente onda y partícula (Principio de Complementariedad) y que por ello el cerebro admite la realidad de dos formas diferentes y las integra (aunque a veces predomina una u otra forma de "ver" la información) es normal esta ruptura en él y entre él y los demás. Y para justificar esto consideremos un ejemplo simple de gripe en una persona de talla, peso, edad, constitución, etc.…, semejante a otra.
A pesar de ello el remedio que necesitan es diferente, porque su patogenesia seguro que también lo es.
Esto nos lleva a que los procesos mentales y físicos no pueden medirse ya que en el fondo son "sólo" energía.
Homeopatía: un arte vibracional, no un engaño
Por otro lado, ese cambio de esquema implica la renuncia, necesariamente, a un presupuesto "científico" y como tal a la "ciencia médica". En efecto, la forma de trabajar de un homeópata no es científica, es un arte. Pero un arte al no ser científico no es posible en un sistema alópata.
De este modo la homeopatía jamás será ciencia y por lo tanto, jamás será una forma de hacer medicina, sino una herramienta al servicio de la integración de los procesos en una unidad que llamemos individuo y por lo tanto "solo es una técnica vibracional" pero no por eso es un engaño, sólo un punto de trabajo diferente.
Los contenidos de este artículo son de naturaleza informativa y no sanitaria. No sustituyen la atención, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado.
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